Condenan a una cuidadora a 20 años por asesinar a un bebé de seis meses.
Jueves, 09 julio de 2009 16:48:26 PM
* La madre había apreciado 'pequeños enrojecimientos y moratones' en la niña
* Los hechos ocurrieron el 9 de agosto de 2007
La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a 20 años de prisión a Rosario R.D., a la que además ha impuesto el pago de una indemnización de 200.000 euros por asesinar al bebé de seis meses a la que cuidaba, una niña que murió tras sufrir varios golpes.
La magistrada ha redactado la sentencia en función del veredicto de un jurado, compuesto por seis mujeres y tres hombres, que declaró a la encausada culpable de asesinato, un delito cometido con alevosía, porque la menor no pudo defenderse, y con ensañamiento, porque causó al bebé más dolor del necesario para causarle la muerte.
Los hechos ocurrieron el 9 de agosto de 2007, cuando la cuidadora y la menor se encontraban solas en el domicilio de la pequeña. Según explica la sentencia, la acusada golpeó y zarandeó a la menor varias veces en un corto e ininterrumpido lapso de tiempo, causándole lesiones de diversa consideración, todas ellas por impacto, que causaron "innecesario dolor a la menor", hasta que finalmente le produjo la lesión mortal.
El documento deja claro que Rosario R.D. no solicitó en ningún momento ayuda, ni de las vecinas, ni de los efectivos del servicio de emergencias 112 y se comportó de forma "pasiva, sentada en una silla".
Tres cuartos de hora después de que una vecina observase el suceso, los sanitarios desplazados al lugar de los hechos "hallaron a la menor en parada cardiorrespiratoria", aunque consiguieron reanimarla y trasladarla al Hospital Clínico de Valladolid. Desde allí, y "ante su extrema gravedad", decidieron ingresarla en la UCI pediátrica del Hospital General Yagüe de Burgos, donde falleció el 11 de agosto de 2007 a causa de un edema cerebral y diversos daños en el cráneo, como consecuencia de los golpes sufridos.
La condenada había comenzado a trabajar en la casa cuidando a la menor el 2 de julio 2007 y su labor se desarrolló los primeros días "con normalidad", a pesar de que la madre apreció en la piel de la menor "pequeños enrojecimientos y moratones, a los que restó importancia".
El último de ellos, en la frente de la menor, fue detectado por la madre el día antes de la muerte, a lo que la cuidadora se excusó con que "la niña había cabeceado" al darle de comer "y se había golpeado contra la mesa".